Lunes, 15 de Febrero de 2016

"Diario de una crucifixión" está inspirado en la obra pictórica de Francis Bacon – en particular en su estudio sobre el Retrato del Papa Inocencio X del Maestro Diego Velásquez; a su vez esta obra dancística está construida de una multitud de imágenes religiosas: fugaces destellos, actitudes y reminiscencias. Encontramos aquí la tensión entre el resplandeciente catolicismo español y la humildad absoluta de la devoción.

Expuesto y encerrado en una urna de cristal, el bailarín Ángel Ávila, expone su vulnerabilidad y soberanía, espíritu y cuerpo, penitente y prelado. Al interior de esta caja transparente, el bailarín se bate y se debate entre su animalidad y el alma, entre su vida humana y su vida espiritual, pasando de la humildad cristiana a la pomposidad eclesiástica, acompañado por el majestuoso Stabat Mater de Vivaldi o por la banda sonora electrónica, compuesta por el compositor colombiano Camilo Giraldo, haciendo del público juez y parte, apóstol o voyerista, de un combate que se desarrolla entre estas paredes de cristal, devolviéndole al público sus propios interrogantes, para que cada quien encuentre su parte prosaica o espiritual, sus cóleras o su compasión… Sin provocación, sin falso pudor, “Diario de una crucifixión” presenta una visión íntima y moderna del eterno intento porque la extenuación del cuerpo conduzca a la exaltación del alma.

“Diario de una crucifixión” es fuerza y dulzura, violencia y candor… una meditación en movimiento, forzosamente apasionada





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