Martes, 19 de Enero de 2016

De Marcela Alejandra Gayoso

“La Procesión Dioses de dos Mundos” es una historia danzada, teatralizada y cantada que habla del aporte cultural que brindaron los esclavos africanos en Sudamérica. Este aporte, es una herencia compuesta por mitos, ceremonias, cultos, historias, hablas, acentos, oralidades y costumbres, que llega a nosotros a través de los miles de esclavos africanos que desembarcaron, desde inicio del siglo XVIII.

Parte de esta herencia es el sincretismo religioso. El mismo se traduce en una correspondencia entre los santos católicos y africanos, que pasan a ser adorados por la misma comunidad. De esta manera, tanto se evita la confrontación con los colonizadores, como se manifiesta una forma de resistencia cultural, ya que detrás de la fachada de los santos, los esclavos adoraban en forma secreta a sus divinidades. Esto contribuyó a la formación de las religiones conocidas como Candomblé en Brasil y Santería en Cuba, que fueron creciendo con el correr del tiempo.

Así es como, pese a quiebres y coacciones, los esclavos se incorporaron a la sociedad americana dejando sus marcas. Al día de hoy, las religiones de origen africano ya no son sólo patrimonio de los negros o de un grupo específico sino que se han extendido por el mundo, sin importar raza, origen ni condición social.

La obra muestra dicho fenómeno, más que valorizando, resaltando cómo pese a dominios, imposiciones, desarraigos y rupturas, la cultura, los grupos y la naturaleza humana encuentra diferentes caminos para expresarse, permanecer, reaccionar y de alguna manera también integrar y converger.





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