Martes, 09 de Febrero de 2016

El primer soliloquio del teatro presenta a una mujer ante el abandono de su amor. Una tragedia que no cesa. El teatro siempre se viste de gala cuando se levanta el telón y el corazón de esta obra siembra pánico profundo, provoca taquicardias.

Pocas semanas atrás morían en el país vecino, con algunas horas de diferencia, Jean Cocteau y Edith Piaf, dos enormes e inolvidables artistas.
El primero dio Voz humana a una mujer rota, emocionalmente destrozada, en un texto sobrecogedor que desborda desgarro y ternura; la segunda fue también una mujer rota, pero con una inmensa voz cargada de hondura y emoción, que surgía potente, como un milagro, de su frágil y menudo
cuerpo.
Esta noche la magia del teatro nos ofrece la apasionante convergencia de estos tres artistas en el Teatro de La Sensación, gracias al coraje, la fuerza y la generosidad de Carmen.
Ella nos propone celebrar sus espléndidos cincuenta años en el escenario –qué mejor lugar para una actriz ofreciéndonos este arriesgado y bellísimo espectáculo.
Dijo Cocteau de su amiga Piaf : "Nunca he conocido un ser mas desprendido de su alma. Ella no entregaba su alma, ella la regalaba, ella tiraba oro por las ventanas.“ Eso mismo podemos decir nosotros de tu talento, querida Carmen.





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