Martes, 19 de Enero de 2016

De Pedro Benítez

En las décadas del 40 y el 50 el teatro era el vinculo apropiado para ver actuar y cantar a las figuras tangueras, y más aun conocer sus rostros ya que sus voces eran conocidas por escucharlas en la Radio medio por el cual se hacían populares , admirados y queridos . De ahí al cine que era la gran puerta al mundo de esos hombres.
Hablamos de los hombres del tango, pero que lugar le tocaba a la mujer en esa época en el que la frase dominante era “el tango es macho” y cual lugar le tocaba a la mujer en la poética tanguera.
María nos aclara esta reflexión contándonos su historia, la de una mujer que lucho por un lugar en esa época de gloria, y también de las pérdidas que sufrió por las distintas circunstancias de la vida política social y cultural del país que la llevaron al olvido y a su soledad.
Pero un día suena el teléfono en la pensión que dará giro inesperado a su vida, la posibilidad de volver a su único amor, el tango,… aunque no vaya preparada.





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