Martes, 18 de Octubre de 2016

De Ana Rodriguez Arana, Sergio Sabater

Porque somos humanos poseemos manos que lanzan mensajes hacia el futuro y a través de la descendencia nos proyectamos en nuestros hijos. Porque la estirpe humana concibe la identidad ligada al nombre, a la filiación, se suceden las genealogías y la procedencia y el linaje son parte consustancial del ser de las personas. Por eso los niños privados de su nombre y su identidad, los niños saqueados de su filiación y arrancados al amor de sus padres, son niños del desierto, niños de la intemperie, desguarnecidos por haber sido privados de su verdad.

Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos




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