Domingo, 30 de Octubre de 2016

Había una vez una sirenita que vivía en el fondo del mar y tenia una estatua de un príncipe que tenía los ojos tristes. Ella la miraba, le hablaba, le contaba cuentos... Y quería salir a la superficie para ver si en la tierra ella podía encontrar al chico de los ojos tristes. La princesita se enamoro del príncipe que no podía vivir en la tierra y cuando volvió al mar, no pudo volver a ser sirena tampoco.

kalimando muestra las delicias del mundo marginal y nos hace reflexionar en la ternura que poseen los "locos" con sus tics, obsesiones y perversiones, esa misma ternura que nos suele faltar a quienes nos arrogamos de un exceso de "cordura".

"kalimando"... Para poder entrar, hay que saber salir.





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