Jueves, 14 de Enero de 2016

De Edgar Allan Poe

El empleado de Fausto; Alvaro, se siente terriblemente perseguido con el ojo de buitre de su amo, quien según el ve todo y a todos. Un día en su mente se origina la idea de acabar con este mal, por lo cual luego de noches y noches de espera, finalmente lo mata y lo entierra debajo de su casa, sin contar con la idea de que esta misma experiencia lo volverá cada vez más, más, más loco con el latido del corazón del difunto.





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