Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Mario Buchbinder

Una pareja, Francisco y Margarita, se encuentra en diferentes momentos de la vida. Se juega la intensidad del amor que paradójicamente los une y separa.

Aunque se separen vuelven a encontrarse, parece la condición del amor.

Antonio un amigo semeja un representante del público

Francisco desespera, pero luego filosofa sobre la vida y el amor. Margarita ironiza sobre ese filosofar, y la intensidad de sus reflexiones no va en desmedro de su sensibilidad.

Las ironías llevan a la comedía, las intensidades a lo dramático.

En las vicisitudes de los encuentros, uno parece priorizar la soledad mientras el otro el encuentro, el juego, la eroticidad y el placer. Se turnan. El juego sexual se une al brillante juego de las palabras.

El amor, en su intimidad, tiene algo de clandestino, en la medida que la sociedad y la cultura no terminan de aceptarlo, dado los interrogantes y lo extraordinario que este tiene.

¿Qué será lo clandestino de la pureza del amor?

El espectador espera el movimiento siguiente como si en ello se le fuera la vida y posiblemente también el amor.

Comentarios del director:

Toda obra tiene un texto, y ese texto es entre textos, entre personajes. Crear ficción es toda una experiencia cultural, que está ahí, por ser encontrada.

Estos personajes suceden fuera de la tradición, se inventan a sí mismos y aquello que establecieron, por momentos lo olvidan. Se encuentran y se distancian, se reencuentran y ese pasado compartido se resignifica y lo hacen propio, asumiendo sus consecuencias, frustraciones, miedos y deseos. ¿Ella y él, están dispuestos a mostrar sus almas sin salir dañados? Un tercer personaje, el Otro, nos invita a viajar por esta historia, que todos querríamos ver embellecida.

La pieza plantea ciertos interrogantes, quizá incómodos, poniendo a prueba los preceptos morales e ideológicos de sus personajes.

Clasificaciones: Teatro, Adultos




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