Viernes, 15 de Enero de 2016

De Roberto Tito Cossa

"La representación de la comedia consiste en la representación de los defectos humanos y especialmente los de nuestros contemporáneos" Moliére

El 12 de mayo de 1664 el actor francés Jean Baptiste Poquelin, más conocido como Molière, quien además escribía los libretos para la compañía que él encabezaba, presentó en el teatro del Palacio de Versailles los tres primeros actos de su última comedia, titulada El Tartufo.

Levantó tal cantidad de protestas que el Rey prohibió su representación, no porque la obra le pareciera algo nocivo para el arte o inconveniente para el pueblo, sino por la presión que ejercieron sobre Luis XIV personas, autoridades y jerarquías que no soportaron verse ridiculizados en la pluma de Molière.

Poquelin, amargado, hizo una pública defensa de la obra, pero los espectadores no pudieron disfrutar de Tartufo hasta cinco años después, cuando, al comenzar el año 1669 Luis XIV autorizó su estreno.

En su adaptación, el dramaturgo argentino Roberto Cossa condensa los cinco actos de la obra original en uno solo, actualiza el vocabulario, recupera el brillo primitivo de esa pieza genial y transgresora que fue en su momento El Tartufo de Jean Baptiste Poquelin.

Molière era un actor vital y socarrón que escribía los libretos para burlarse de los hábitos de sus contemporáneos. Es sorprendente descubrir que esos hábitos son iguales a los nuestros, ya que hoy, como hace trescientos años, la hipocresía sigue siendo uno de los que más se practican.





e-planning ad