Miércoles, 26 de Octubre de 2016

De Mariano Tenconi Blanco

El público asistirá al rodaje de una telenovela, titulada “Las lágrimas”, de rotundo éxito de público en la televisión. Su protagonista, la bella Libertad (Violeta Urtizberea), y la productora, Victoria (Iride Mockert), tienen un noviazgo en zona de derrumbe. Su excéntrica autora y directora es una señora que se mueve en silla de ruedas, la alcohólica y egomaníaca Edith (Ingrid Pelicori). La llegada, casi por azar, de un nuevo asistente de dirección, Marcelo (Martín Urbaneja), traerá información a los personajes, información sobre el pasado de ellos y del dueño del canal, Leopoldo Acevedo (Fabio Aste). Travestismo, una telenovela sobre indios, éxtasis mezclado con vino, música electrónica, cassetes, besos que no se dan, un caballo que habla, virginidad, vómitos, un embarazo y una última cena: una metáfora barroca sobre un país barroco.

De la farsa al melodrama, del grotesco a la comedia negra, Las lágrimas intenta aportar una mirada expansiva sobre los relatos de los 70, históricamente investigados bajo la lupa literalizante del realismo. Música en vivo, coreografías, pluralidad de registros actorales, y un relato tan dinámico como excesivo, tan cómico como trágico, tan increíble como atrozmente real.

Al respecto, dice su autor y director, Mariano Tenconi Blanco: “Los relatos fundan un territorio, el de la verdad. Su estética es, definitivamente, el más saliente rasgo de su programa político. Todas las ficciones sobre los 70 fundaron su relato sobre una estética: el realismo. Así, por transitividad, el halo de verdad no solo recae sobre los relatos setentistas, sino también sobre su expresión estética. Y esta estética se extiende a todos los tipos de relatos, validándolos. Exageremos: toda forma de realismo será verdadera. ‘La profanación de lo improfanable es la tarea política de la generación que viene’, dice el filósofo Giorgio Agamben. Fundar el territorio mítico sobre una estética que niegue el realismo es el primer gesto profanatorio de Las Lágrimas. El segundo es que nuestra obra no es sobre el pasado, sino sobre el futuro.”


Duración: 100 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos




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