Lunes, 25 de Enero de 2016

De Marco Antonio De La Parra

En un lugar donde siempre somos observados, Ofelia enfrenta al poder desde su fragilidad, usando como única herramienta de rebeldía, una puesta en escena dramática y posmoderna, que se presenta.

Una historia donde Inevitablemente Ofelia va a morir, su cuerpo agónico exhalará el último suspiro. Clamará en un grito que se ahoga en el vacío, las verdades que se encierran las paredes de una clínica de desintoxicación, donde la sangre camina y hace presencia en las mentes intranquilas de sus dueños, victimarios del padre de Hamlet y la madre de Ofelia para ostentar el poder.

Ofelia al querer denunciar estos crímenes es sometida a una persecución, hasta llevarla al límite de consumir fármacos, al abuso psicológico y al deseo incluso de su propio padre, que por conservar su estatus de administrador permite bajo las exigencias de sus jefes la reclusión de su hija para ser tratada bajo el rotulo de anoréxica.

Un montaje del Teatro Taller Atahualpa de Cartagena.

Este espectáculo formó parte del evento: Enitbar 2014





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