Sábado, 22 de Octubre de 2016

De Sujetos de Arte, Eduardo Spindola

La casa es grande, pero los dos cuartos que dan al fondo fueron transformados en taller. Debimos sacrificar nuestra comodidad mientras nos pelábamos los ojos enhebrando agujas. Pero él tendrá su castigo. No habré de morirme sin haberlo visto como se merece, hecho una piltrafa. Todo se paga en esta vida. Cuando pase el tiempo comprenderán y no me miren con ojos de carnero degollado. Terminen de una vez la sopa que se enfría.





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