Sábado, 06 de Febrero de 2016

Una familia de americanos compra Canterville Chase, pese a las
advertencias del propio Lord Canterville de que se trataba de una
propiedad embrujada. Un fantasma habitaba la casa desde hacía siglos,
se trataba del alma de Sir Simón de Canterville que vaga por la casa
tras desaparecer en circunstancias misteriosas; junto a la chimenea del
salón aparecía una y otra vez una curiosa mancha de sangre.

Pero los Otis una familia moderna, no hará caso a esas historias. Sin embargo, nada más llegar a la casa, descubrirán con desagrado la supuesta
mancha de sangre, que inmediatamente limpian (pese a ello la mancha
reaparecerá). Al fantasma la impasividad y el descaro de los Otis le
indigna, lleno de ira preparará su venganza, pero sus continuos planes
fracasan.

El fantasma burlado y sin fuerzas encontrará el apoyo de la dulce
Virginia. La niña le ayudará a encontrar el descanso profundo, así
logra que su alma sea perdonada y pueda descansar en paz para
siempre, al igual que la casa que queda tranquila y libre de

Recurriendo a títeres de gran formato y recuperando un personaje
(Gabriel) de la adaptación cinematográfica de mil novecientos noventa
y seis como el Donaire de la obra. Para enseñar a los niños el valor de
la amistad y la familia, además de no mostrar miedo a lo desconocido;
todo ello con un gran toque de humor.





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