Viernes, 22 de Julio de 2016

De Santiago Loza

Mujeres limitadas que se volvieron infinitas

Almas ardientes surge del encuentro con Alejandro Tantanian. Él propuso hacer un espectáculo con un grupo de actrices sobresalientes, un seleccionado poderoso. Convinimos en que la obra tendría humor y melancolía. La situamos en medio de un suceso histórico que todavía resuena.

Un grupo de mujeres de vida calma atraviesa en soledad un largo día. Desde la mañana hasta la noche. Una voz las une; son varias pero, por momentos, el sentir es el mismo. Temor, fragilidad y miedo ante un mundo que parece terminar. Ellas se reúnen en un improvisado taller de literatura. Puede que la palabra las redima. La palabra las reúne pero también las divide. Ellas conocerán el propio silencio. Hacia el final del día, caerán en lo más hondo de ese silencio.

Afuera hay gritos y caos, y en el adentro están quietas, agazapadas. Cuando el día termine, puede que quieran salir, huir de todo.

Almas ardientes es un paseo por lo banal, lo minúsculo, lo efímero. Y es también un viaje que, accidentalmente, desemboca en abismos de misterio. Si no se puede con el cuerpo y el temblor, es posible una salida inesperada, donde las palabras no llegan y hay un ardor primitivo.

Con humor, tristeza, tedio, desconcierto y ternura, Almas ardientes narra a esas mujeres limitadas que se volvieron infinitas. Las acompaña la mirada piadosa y segura de Alejandro. Las encarnan estas actrices enormes.

Santiago Loza

Un viaje hacia el silencio y la conciencia

Porque es una lástima muy grande no decir nunca lo que uno siente…

Virginia Woolf, La señora Dalloway

Se trata de un trueque equivalente y un negocio justo: hasta donde sales de todas las cosas, hasta ahí, ni más ni menos, entra Dios con todo lo suyo, siempre y cuando en todas las cosas abandones completamente lo tuyo. Comienza tú a hacerlo y permite que te cueste todo cuanto eres capaz de rendir. Ahí y en ninguna otra parte encontrarás la verdadera paz.

Meister Eckhart, Tratados

Lo que ocurría siempre, ocurrió entonces; lo que ocurría todos los atardeceres de sus vidas.

Virginia Woolf, La señora Dalloway

Almas ardientes narra un día en la vida de nueve mujeres. Un día como cualquier otro. Hasta que lo extraordinario irrumpe. Así. Con la violencia de lo inesperado. Almas ardientes es una especie de Bildungsroman negativo: nuestras mujeres descubren la existencia de lo otro; comprenden –por primera vez– que más allá de la protección de sus casas hay algo que, tal vez, sepa incluirlas. Almas ardientes es un sismo de dimensiones gigantes en el corazón de estas mujeres, un despertar, un viaje hacia el silencio y la conciencia y es también, claro, la felicidad de ver juntas sobre un escenario a estas nueve mujeres, desafiando la tormenta y pasándola bomba.

Alejandro Tantanian

Clasificaciones: Teatro, Adultos




e-planning ad