Domingo, 17 de Enero de 2016

De Felipe Vergara

A finales de los años 90, el pueblo Embera, vio cómo el conflicto armado les tumbaba las puertas de sus casas y se metía irremediablemente en sus vidas. Los Embera, entonces, comenzaron a ver cómo muchos de sus jóvenes se suicidaban, uno tras otro, sin que nada pudiera hacerse para que esta "malaria del espíritu" se detuviera. Sin una palabra para nombrar la muerte por mano propia, algunos Embera personificaron esta fuerza avasalladora que los envolvía y le dieron el nombre de Arimbato.

Para los artistas involucrados en este proyecto, la historia de los Embera se convirtió en una nítida imagen de Colombia como un lugar en el que solo cabe chocar o pasar de largo, un sitio en el que el encuentro es una utopía. Por esto, en respuesta a esta imagen, crean ARIMBATO, El Camino del Árbol como un espacio para visualizar esa utopía, o al menos, caminar hacia ella. Es así como siete actores emprenden un viaje de acercamiento con el pueblo Embera, un viaje en el que se encontrarán con los muertos y cantarán con ellos para recibir una enseñanza sobre la vida.

"Una de las cosas que buscamos a través de la creación de ARIMBATO, El Camino del Árbol es el encuentro entre las culturas, entre la cultura Embera y la nuestra. A nivel estético la obra es un espacio muy colorido donde se logra un dialogo entre la música, la escenografía y el texto, trabajamos ese mestizaje, creamos un espacio muy evocador y fértil para la imaginación" afirma Fernando Montes, director de la obra.

ARIMBATO, El Camino del Árbol es un dialogo con la vida a través de la muerte, una reflexión sobre nosotros como sociedad, que busca que la gente sepa que los Embera existen, que sepan que se están suicidando.





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