Jueves, 20 de Octubre de 2016

De Pablo Zunino

Juanita Martínez --la corista, la segunda, la partenaire que acompañó durante años, en la escena y en la vida, a José Marrone- niega la muerte física del popular Pepitito (1915-1990) y en su casona de Martínez reposan las cenizas del cómico en una urna. Juanita, como si Marrone siguiera vivo, le lleva la leche como todas las tardes y le pone a todo volumen la transmisión radial del partido de Boca. El equilibrio se altera cuando un desquiciado acosa a Juanita, exigiéndole que le enseñe las rutinas de Marrone, que son lo único que hace reír al adusto padre del alterado. Marrone hace lugar al pedido y realiza un último come back desde “el más allá”, con una rutina especialmente elaborada para que el muchacho aprenda los trucos y las claves para que su padre vuelva a reír. En una suerte de clase magistral, Marrone le muestra fragmentos de sus “números” más celebrados de todos los géneros en los que trabajó (rascada, comedia, circo, revista, cine, etcétera) y evoca algunas escenas de su vida amorosa, marcada por un bigamia que duró décadas con Juanita y La Gorda, su primera esposa y compañera de rubro en sus años iniciáticos, papel interpretado por Coqui Marrone, la hija de Pepitito y La Gorda. Mucho humor salseado con toques de melodrama, dos bailecitos y una canción.





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