Viernes, 29 de Enero de 2016

De Maricruz Díaz

El fantástico encuentro de un mascarón de proa con la muerte en el rancho donde se vende pan casero, sirve de excusa para rescatar historias de un pueblo de pescadores. Sus trabajos, su modo de adaptarse a una vida fiera y solitaria, sus preocupaciones por los cambios que transformaron el lugar en un balneario de moda.
El oficio de la dueña de casa la conecta íntimamente con la gente que busca su afecto con la excusa del pan.
"Vayan pasando..." Así decía...





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