Jueves, 09 de Octubre de 2014

De Gerardo Hochman

"El Club" es una obra en homenaje a Julio Cortázar, pero también a la hermosa costumbre, ya casi perdida, de escribir cartas en papel.

¡Que lástima que ya casi no existan! ¡La vida con ellas era menos urgente y más esencial! Una vida llena de borrones, tachaduras y pensamientos hechos bollos y vueltos a alisar, que es, creo, una vida mejor vivida.

La escribí basándome en fragmentos de cartas que envió a amigos y amigas, editores, críticos, colegas y familiares durante el periodo de creación y edición de su novela Rayuela.

Me intrigan y me fascinan esos viajes que nacen en la inspiración y atravesando las estaciones del talento, la dedicación y el esfuerzo, concluyen en la fabricación de un valioso objeto de arte.

Tengo que confesarme que en este último tiempo, "Don Julio" me tuvo totalmente "Vampirizado". Me he cruzado con él en innumerables e insólitas situaciones y entonces me he sentido convidado a invocarlo en el escenario.

No quise hacer un solemne y respetuoso homenaje, ya que me pareció entender que a él no le interesaría. Simplemente me dediqué a jugar haciendo uso de mi libertad y de mi imaginación como él lo hizo tantas veces.

Durante el proceso de escritura y ensayos, nos encontramos recorriendo los mismos caminos de la aventura creativa que él decía haber recorrido, y eso fue la brújula, que nos indicaba nuestro único norte posible.

Mientras despacho ésta, escribí otras, que partieron en diferentes direcciones, y espero que los destinatarios ya las hayan recibido porque allí les dejaba claro que estaba enormemente agradecido. Les escribí a los actores que jugaron con toda su generosidad y talento, al equipo creativo que se zambulló de cabeza en este mar de cartas y a todo el equipo de La Comedia que hicieron todo lo posible para que este proyecto dejara de serlo.

Ah y por supuesto al correo.

Gerardo Hochman





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