Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Griselda Gambaro
Decir sí ve la luz en el año ’81, monstruoso y hermético momento de la Historia Argentina. Sin embargo, a pesar de la estrecha relación que este maravilloso texto mantiene con su contexto político social contemporáneo, estamos en condiciones de afirmar que esta obra posee otros muchos rasgos estilísticos y narrativos que la convierten en un verdadero clásico, es decir en una obra artística atemporal, cuyas problemáticas y conflictos se encuentran en perenne vigencia y que son susceptibles de abordaje tanto en la época sincrónica al estreno de la obra como en el momento actual. No sólo porque el mencionado momento histórico aún continua despidiendo secuelas negras centrífugamente, sino también porque la relación represor-reprimido en que la obra busca ahondar es una relación que aparece expresada en la construcción de la propia psiquis.

Nuestro objetivo es la mostración del individuo y su conflicto de represión, insertado dentro de su comunidad; y la consiguiente afirmación de que el aparato represivo no puede ser ejercido sin una sociedad que avale ser reprimida; según la autora: una víctima propiciatoria.




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