Sábado, 16 de Enero de 2016

De Hugo Alvarez

La acción transcurre hoy, en un barrio de Argentina, donde uno de los protagonistas (DIEGO) relata a su mejor amigo de la infancia, un títere de guante -el mítico Zorro – lo transcurrido desde su último encuentro con él hace 20 años atrás, cuando era niño.
El relato comienza cuando la familia de Alberto Rocatagliata, de origen uruguayo, viudo y con tres hijos, llega a ese barrio. Diego, tenía 8 años entonces y jugaba en la puerta de calle. Se muestra su relación con Adrianita de la misma edad que vivía al lado con sus padres, la familia García. La vida para los García no era fácil. La falta de trabajo, la desconfianza, el empobrecimiento cultural y una pizca naciente de ascendente violencia, hacían de ese hogar algo inhabitable para Adrianita, la víctima inocente de esa infelicidad. El maltrato que pesó sobre toda su infancia y adolescencia, hizo que jamás pudiera festejar con alegría sus cumpleaños. Cuando logró llegar a los 15 años y poder cumplir su sueño de vestir su vestido blanco, su padre muere enfermo en un hospital y todo se frustra. Otra vez a intentará recuperar la fe y la alegría. La familia de Diego, la asume como hija y lucha a su lado con una generosidad que conmueve. Pero la tragedia ya campea en busca de su víctima. Pareciera que el destino es inalterable y se debe cumplir.

Dice Hugo Álvarez, director y autor: "FELIZ CUMPLEAÑOS" que un principio se llamaba "FELIZ CUMPLEAÑOS CHICOS, DONDE ESTEN", marca una coherencia en los temas que nuestro grupo Teatro Mascarazul se atreve a encarar. El acento del trabajo fue puesto en recrear estos personajes tan queridos y lograr de los actores, credibilidad en sus acciones y en sus diálogos. Apuntar a un teatro no decorativo o ilustrativo de un realismo de distracción, sino por el contrario conducir la mirada del espectador a los seres que habitan la escena y apuntalar esto con elementos teatrales que enriquezcan su comprensión y lectura. Estos temas, que están enraizados en una muy seria problemática que vive la sociedad, no siempre se trata en la dramaturgia.
Siempre me conmovió el desamparo en que vive expuesta la niñez en el mundo. Señalar el casi absoluto olvido que las autoridades o de quienes dependen las medidas que se deben impulsar para lograr la protección de estos, no lo hacen. El olvido está a menudo en los padres, que no tienen conciencia de las responsabilidades que no asumen.
Estos temas los intenté en el género para niños y adolescentes, pero muchos se escandalizaron, entre ellos algunos críticos. Ahora, considerando esas críticas, me pareció oportuno, dirigirme abiertamente a quienes tienen en sus manos las herramientas que puedan protegerlos. Advertirles de los riesgos de vida a que se expone a los jóvenes. Y despertar la reflexión sobre estos temas, que nos afectan profundamente como sociedad. Porque estos temas merecen una rápida atención del mundo adulto.”

Este espectáculo formó parte del evento: Todos al Teatro 2004





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