Domingo, 24 de Enero de 2016

Grupo de teatro El Ombligo de los Limbos.

El peluquero se encuentra sentado en uno de los sillones de su negocio. Espejo, utencillos, pelo, son algunos de los objetos que se encuentran al comenzar la escena. Lee una revista esperando los últimos minutos para que termine su día de trabajo. Entra el hombre. ´De esta manera quedan presentados los dos roles de la obra de Griselda Gambaro, ambos codificados en distintas expresiones del costumbrismo argentino. El hombre desea cortarse el pelo... el peluquero debe cortárselo. No obstante, la actitúd del peluquero ante la llegada del cliente marca los primeros indicios de ruptura con la cotideaneidad, la trasgresión de los códigos de comportamiento socialmente aceptados. Frente al enigmático comportamiento del peluquero, el cliente asume todo el peso del discurso. Los signos lingüisticos van acumulándose en cada uno de los hombres, tanto por presencia como por ausencia. Expresividad, tonalidad, movimiento, afectación, acentuan la singularidad y lógica de dos personas que, dentro de un marco de cotidianeidad, logran situarse para vivir un conflicto de grandes intensidades que surge gradualmente. El cliente comienza a decodificar signos que traduce a su ideolecto en un intento desesperado por reconstruir un diálogo convencional. Para ello recurre a ciertas estrategias: responde a sus propias preguntas, intenta a través de continuas rectificaciones de su propio discurso verbalizar el supuesto pensamiento de su interlocutor creando así una forma de diálogo sumamente interesante, por cuanto supone la no coincidencia del rol consigo mismo. Es así como la pieza se basa en la fuerza del silencio y signos que el hombre decodifica como órdenes sin poder revelarse exponiendo también una manera del discuro social. ¿Quién habla? ¿Cuáles son las maneras? ¿En qué condiciones es posible hablar? Contradicciones que se hacen presentes con los discursos de cada rol. En Decir Sí, la siniestra inversión remite a distintos niveles de metaforización. La tensión generada mantiene un ritmo creciente hasta su sorpresivo final. Prisioneros de nuestro propio discurso justificamos lo que no puede justificarse y llegamos, inclusive, a invertir lo datos de la realidad. Cuántas maneras existen de abordar la realidad que nos rodea... creemos que infinitas. La obra expone en el juego teatral la multidimensionalidad de fenómenos sociales. El teatro como un fragmento de las relaciones de dominación que ejercen los seres humanos sobre ellos mismos.

Duración: 45 minutos




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