Jueves, 14 de Enero de 2016

De Leonel Giacometto, Patricia Suárez

SÍNTESIS ARGUMENTAL DE LA OBRA

A principios de 1970, el cadáver de Eva Perón es entregado a Juan Perón en Madrid, España, después de un penoso recorrido. En el altillo de la casa de Perón, en la calle Dr. Arce, Eva tiene frío y se muestra extrañada ante las decisiones de su marido: el por qué de embalsamar su cuerpo, los avatares de un cuerpo momificado y casi ajeno, la razón de su marido por residir en España, el paradero de sus bienes, la imposibilidad de saber fehacientemente quién o qué es, y la suerte de su pueblo, quien, piensa ella, la ha olvidado. También recuerda distintas etapas de su vida, ve su cuerpo maltrecho y golpeado, y se pregunta, finalmente, si “todo esto valió la pena”.

HISTORIA Y TRAYECTORIA DE LA OBRA

“Santa Eulalia” forma parte de un conjunto de obras escritas por Patricia Suárez y Leonel Giacometto con la figura de Eva y Juan Perón como eje y disparador: “La herida íntima” (sobre un supuesto encuentro entre la actriz Ava Gardner y Juan Perón, en Madrid); “Puerta de hierro” (seleccionada para el Certamen de Teatro Leído 2003 organizado por Argentores y representada en la ciudad de Buenos Aires en octubre de 2003 con dirección de Susana Torres Molina); “Santa Eulalia” (estrenada en Noviembre de 2002 en la Sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires, dentro del marco del Encuentro Nacional de Teatro Montado/Semimontado, con dirección de Raúl Saggini y la actuación de Evangelina Ambroggi); “Solitarios de balcón” (inédita); y “Prima Donna” (cruce temporario y espacial entre Eva, Perón, Aristóteles Onassis y María Callas).

Descripción del proyecto (objetivos, propuesta estética, producción)

Dado el trabajo realizado por el grupo, que tuvo su génesis como tal a través de la investigación y producción con acercamientos y afianzación de la “creación grupal” (“La Fiesta” –ver más abajo), y continuando su recorrido sobre la base de un aprendizaje donde la improvisación cuerpo-texto prevalecen (“Travelling”, sobre “Rosencraz y Guildenster han muerto”, de Tom Stopard ; “La medida de mi deseo”, idea y dirección de Juan Hessel), nos pusimos a la búsqueda de un texto ya establecido, intentando a partir de allí cierta comunión entr lo establecido y lo que “está por venir”. Dicha búsqueda se centró, fundamentalmente, en autores locales. A nuestras manos llegaron varios textos de Patricia Suárez y Leonel Giacometto. De ellos, elegimos “Santa Eulalia”. Las posibilidades del texto nos condicionaban rigurosamente y centramos la atención en lo siguiente: decir algo más de lo que se propone “literariamente”, abordar un texto escrito y reelaborarlo escénicamente; integrar, en este caso, el cuerpo, los gestos, las acciones, los sonidos y las dificultades a modo de texto espectacular cruzando el texto dramático ya escrito con el que resulta de los ensayos, plasmando así, en lo espectacular, otro modo de ver y al mismo tiempo reescribiendo el texto en escena.

Como objetivo formal nos propusimos la creación de una poética reflexiva, atravesando barreras culturales y sociales en pos de un lenguaje propio (éste es el objetivo máximo del grupo); rozando límites, cuestionando mitos para, en definitiva, lograr uno propio. Pero, al mismo tiempo, dado la impronta que posee el personaje (Eva Perón) y a través del acercamiento que se estableció durante el período de investigación y experimentación (ensayos), la puesta de “Santa Eulalia” es la sistematización de los distintos métodos de investigación y producción teatral desarrollados por el grupo a fin de propiciar la apropiación de los “bienes culturales” (no sólo locales, sino nacionales, y hasta universales –desde la elección de autores locales hasta la decisión de tomar “el cuerpo de Eva Perón”-), poniéndonos, de alguna doble manera, a disposición del público (el pueblo, en definitiva).

Berta Krasniaski, a través de la incorporación del texto y la apropiación del personaje, busca matices que van más allá de la “reproducción” de Eva Perón, reinventado una persona que ya no es persona, sino personaje; que ya no es Eva porque Eva está muerta (y la que habla es la Eva muerta), pero manteniendo datos históricos conocidos y casi familiares, lo que logra es una Eva muerta que habla, pero íntimamente, de entrecasa, que hurga en un cuerpo odia y maltrecho, un violado por el tiempo y lo hombres.

Ignacio Mansilla, que, si bien su formación es la de Actor Nacional egresado de la escuela de Teatro de Rosario, lleva a cabo la dirección poniendo en práctica la mirada y el aprendizaje desde fuera de escena y aportando al texto el lenguaje propio de la búsqueda del grupo.

La estética se integra con materiales de “embalaje” (Maderas y cajones de diferentes pesos y tamaños) para lograr cierta rusticidad. Embalajes, cajones que viajan como símbolo nacionales de un país en constante moviendo, con tierra pero sin tierra al mismo tiempo; un país que se busca pero que no encuentra.

FE de RATAS

Este espectáculo formó parte del evento: Ciclo Eva Perón





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