Miércoles, 03 de Agosto de 2016

De Molière
Máscaras, ritmo acelerado, apartes con el público, personajes estereotipados, acciones claunescas, movimientos y gestos extremadamente saturados, son todos elementos de la Comedia del Arte, más que suficientes para poner en escena esta particular versión de El Médico a Palos. Este es un “teatro pobre” en recursos materiales, que nos da la posibilidad de ser “ricos” en imaginación y creatividad, haciendo hincapié en la técnica y el talento artístico, apelando así, al único recurso vivo del teatro: el actor frente a su público. En esta obra no hay ningún propósito moral, ninguna lección aplicable a la vida corriente y tampoco es necesario, ya que el espectáculo resulta igualmente divertido, ligero, gracioso y ameno. De todas las comedias de Moliere (1622-1673), puede que la que mejor merece el calificativo de farsa sea esta, donde se burla de una actitud rebuscada de los médicos de entonces. Otra lectura interesante de esta puesta, esta dada por la opresión, el castigo y el sometimiento que padece Bartolo a partir de la venganza de su esposa. Finalmente encontramos otros personajes, los impostores, que en vez de reconocer la ignorancia humana, les resulta más fácil y saludable ocultarla.




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