domingo, 31 de mayo de 2020

De Lucas Rozenmacher

La relación entre dos jóvenes que atraviesan el fin de la modernidad, es la estructura central de la obra. Este vínculo, es cruzado por el conflicto que genera el no poder terminar de conformarse como sujetos, el no encontrar el espacio en el que deben moverse, es decir, no saber cual es el papel a jugar dentro del mundo “adulto”.

Acompañando a estos dos jóvenes, se cruzan diversos personajes que “juegan” a través de tensiones sutiles, que llevan hasta el absurdo lo que parece normal.

Mientras esta historia se desarrolla, la obra utiliza el lenguaje sociológico como un recurso de cotidianeidad, unificando los conceptos y resignificando los tópicos, donde el tronco fundamental de la historia pasa por el sin sentido de la realidad, la vacuidad de los momentos y la poética del vacío.

En una mezcla de tecnicismo ridículo y lenguaje urbano actual, Diaria intenta escaparse de los recursos narrativos tradicionales del texto teatral y plantarse como una nueva búsqueda dentro de los caminos del lenguaje y la proposición de lo “real” en el teatro.

Dirigida por Luciano Cáceres (director de Paraísos Olvidados, tres nominaciones a los Premios ACE, actor de Bésame Mucho, de Javier Daulte), se presenta una puesta en escena diferente a la estructura teatral actual, en la que se mezclan complejidad del lenguaje con fluidez de imágenes y sonidos.