Lunes, 17 de Octubre de 2016

De Fernando Arrabal

Desarraigados. Infantiles. Abandonados a sus impulsos y deseos. Librados a un mundo de desesperada e imposible comunicación. Sumidos en la madeja infinita y circular de una historia sin huellas, buscan un camino que los lleve hacia algún horizonte inalcanzable.

La obra plantea tanto desde la estructura como desde la narración, un universo infinito y circular. El espacio que propone es absurdo, abstracto. La textura de la pieza, entendida como los matices que atraviesan los distintos planos y códigos de la representación, varía constantemente entre lo seco y lo suave, lo áspero y lo etéreo.

Es un texto poético, bello, visceral yrico en recursos, desplegado en un espacio que no queda delimitado por ambientes reconocidos, decorados o enmarcados. Es un vacío transitado por los actores en su continuo andar. Y ése andar es el que enmarca el tiempo, el lugar y su forma.

Este espectáculo formó parte del evento: Todos al Teatro 2004





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