Sábado, 16 de Enero de 2016

De Miguel Dao

Una pareja madura, de clase media baja, se pierde buscando la dirección de una misteriosa fiesta. Termina con el auto encajado en medio de la inmensidad del Indoamericano, la noche de la toma del Parque.

Una farsa desopilante y siniestra, que muestra como la discriminación, la xenofobia y el fascismo que subyacen en ciertos sectores sociales, salen a la luz cada tanto, sin pudor alguno.

La clase media argentina suele ocultar la matriz fascista de sus posicionamientos. Sólo sale a relucir cuando las circunstancias externas le son favorables, tanto consistan en un ámbito de confianza o en un contexto socio-histórico determinado.

A despertar a través del miedo esa oscura matriz fascista apuntan también los medios de comunicación dominantes, con la machacona insistencia sobre el tema de la "inseguridad". Y están los discursos políticos que señalan a los supuestos responsables de esa "inseguridad", desde una arenga racista, clasista y discriminatoria, donde se equipara a carenciados con delincuentes.

Todo este sustrato de pensamiento vergonzante, salió a la luz sin recato alguno durante los incidentes en el Parque Indoamericano, ocurridos hace menos de dos años.

Y en ese tiempo-espacio caen, sin proponérselo, a su pesar, el Sr. y la Sra. Martínez, buscando una fiesta prometida, a la que nunca llegarán. Una fiesta de los otros, de la "gente selecta" a la que la Sra. Martínez en particular, cree pertenecer, sin darse cuenta -o quizá dándose cuenta in extremis- que se halla mucho más cerca -físicamente y como pertenencia de clase- de los "bolitas" que tomaron el Parque.





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