Viernes, 22 de Julio de 2016

De Luis Cano

"En el sótano del edificio había bauleras donde mis padres apilaban artículos defectuosos: una enceradora conservada por si acaso, una cortadora de fiambre que no andaba. Las bauleras estaban llenas de anécdotas. Pasaba horas mirándolas, descubriendo el orden en que habían acumulado el material. A primera vista era una mezcla, pero en pocos minutos podía reconocer un sistema de coherencia. El portero del edificio decía que tenga cuidado al bajar los escalones porque eran "jabón" y me ordenaba, en su calidad de portero del edificio, no quedarme mirando las bauleras porque podía producirse un accidente. Decía que una vez explotó un sifón. Por último se lamentaba por no haber llegado a nada en la vida más que a ser portero. Una vez me contó, cara a cara, una historia. Decía que había nacido en Santos Lugares y que todas las personas nacidas en Santos Lugares eran bizcas. Decía que, para tocar con el dedo la nariz de alguien, una persona nacida en Santos Lugares debía tomar un curso especializado. Decía que las personas nacidas en Santos Lugares veían dos narices en cada cara. Y para probarlo, trató de tocar mi nariz, metiendo un dedo en mi ojo. "Perdón." Después sacudió la cabeza y lo intentó de nuevo, metiendo su otro dedo en mi ojo. "Perdón." Finalmente hizo un gran esfuerzo para enderezar los ojos y me golpeó la nariz con el puño. ¡Paf! El portero del edificio me enseñó las fábulas infantiles." LUIS CANO

Duración: 45 minutos
Clasificaciones: Teatro




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