Miércoles, 20 de Enero de 2016

De Cristina Castrillo

Hacemos crack porque somos sólo la réplica de nosotros mismos, porque somos sólo sangre rabiosa pero no tenemos ni las pelotas ni la lealtad de defender una idea, un movimiento, una ilusión o la diversidad de una mutación.

Hacemos crack porque hemos permitido a nuestro corazón de distraerse.

Tenemos que hacer crack porque no somos otra cosa que el simulacro de un sueño… y saberlo, hace daño.

“La anormalidad” y el disgusto vistos a travéz de los ojos de dos figuras que de esa emarginación intentan dibujar el contorno de una nueva sobrevivencia.

La “diversidad” que busca en esa exclusión del mundo los instrumentos de una personal convivencia con los afectos y los sentimientos importantes.

Ser jóvenes y ponerse preguntas.

Ser jóvenes y no tener repuestas.

Ser adultos y ponerse preguntas.

Ser adultos y no tener respuestas.





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