Sábado, 16 de Enero de 2016

De Gonzalo Ortíz

Alicia pasa la mayor parte del tiempo deseando que la felicidad la encuentre y, cuando menos lo espera, su amiga, Irma, está pensando por ella.

Un partido de ping pong es la excusa para provocar el encuentro entre ella y Pablo, un muchacho nostálgico y solitario, adicto al miedo.

La espera como aperitivo del encuentro y la posibilidad de mostrarse cada uno tal cual es.

Percipi propone un espectáculo de humor, invadido de ternura. Situaciones reconocibles para el espectador y la oportunidad de reírse de ellas





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