Lunes, 18 de Enero de 2016

De Eduardo Rovner

Esta obra habla, con mucha emotividad y humor, de los problemas que genera el conflicto entre los sentimientos y afectos que desarrolla alguien que ha nacido en un lugar con una cultura diferente a la de sus padres y los que "debería" tener para mantener los valores de sus ancestros o la singularidad de su grupo de origen. Trata, en última instancia, de la lucha entre los cambios que los individuos se proponen y el mantenimiento de las tradiciones que imponen las generaciones anteriores.
Otro tema que plantea la pieza es el de la influencia del mundo de los muertos sobre el de los vivos o, uniendo esto con lo anterior, las presiones de la historia para detener aquello que nace e intenta cambiarla, proponiendo que necesitamos tanto aceptar nuestros orígenes -de los que formamos parte con nuestra historia personal-, como creer en el espíritu que nos hace crecer y desarrollar un camino propio que, por un lado nos diferencia, nos da singularidad y, por otro, cumple con la necesidad natural del hombre de cambiar lo ya estructurado para mejorar sus condiciones de existencia





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