Sábado, 30 de Abril de 2016

La música de sala da paso a una alarma o sirena de fábrica. Apagón. Seis actores ingresan a la sala provistos de "vinchas linternas" y herramientas de trabajo (típicas de obra en construcción). En el camino hacia el escenario van recogiendo unas "hojas de trabajo", que se han sido suministradas al público con antelación. En ellas cada espectador ha escrito una consigna que servirá como disparador de los actos improvisados que se verán durante la función. Una vez en escena se depositan en un balde de albañil todas las hojas y se hacen los arreglos finales a telones y patas. Puestos en semicírculo uno de ellos dirá el material en el que se trabajará la primera improvisación (ver "Los Estilos"), otro se acercará al balde y extraerá de allí, al azar, un papel del que leerá la consigna. Ambos repetirán material a trabajarse y consigna. A partir de allí, y durante aproximadamente 30 segundos, formarán un scrum y así pautarán entre ellos el comienzo de la improvisación. Este tiempo será acompañado por la música original del espectáculo que incluye sonidos de herramientas, habrá juego de luces y los seis volverán a encender su "vincha linterna". Una alarma interrumpirá esta rutina y comenzará una improvisación que tenga como referente lo indicado en la consigna y que se hará siguiendo un "estilo", que es lo que anteriormente se anunció como "material". Uno o más actores llevan a cabo la acción dramática inicial, los que no son parte de esas acciones se encargan de mimar un objeto que tenga que ver con la ambientación propuesta para esa escena y hacen mutis por el foro, pudiendo incorporarse o reemplazar a los primeros durante la improvisación. La naturaleza del espectáculo hace imposible prever con exactitud la duración de cada impro, pero se estima que por función (1 hora) pueden haber entre 5 y 8. Un apagón y el sonido de herramientas marcarán el final de cada acto, luego de lo cual se repite el procedimiento descrito líneas arriba, rotando los encargados de anunciar "material" y "consigna". Una última sirena determina el final del espectáculo, los actores saludan al público, desarman la escenografía y se van de una forma similar a la empleada en su entrada.




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