Lunes, 18 de Enero de 2016

La pieza se desarrolla en un acto, durante el cual dos actores esperan a un público que nunca llega a la función que preparan. Ambos personajes objetan lo absurdo y lo incoherente del mundo del artista, generando un discurso poético-humanista que se transfiere a la representación escénica, convirtiendo escuetas reflexiones en genuinos manifiestos contra la violencia y la deshumanización; suscitando en última instancia una toma de conciencia y especificidad sobre el espacio y el compromiso artístico. La obra legitima su creatividad, imponiéndose al sin sentido y al absurdo existencial, en su colisión con la realidad cotidiana.





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