Jueves, 14 de Enero de 2016

De Norman Briski

Sainete sobre las marginaciones cómicas
Somos todos iguales dicta una frase demasiado optimista. La realidad es que algunos “no existen ni en los planos de catastro” dice la obra. Y la realidad es esta. Con humor, con un lenguaje particular y con extraños personajes que se entrecruzan en escena, Briski hace una crítica mordaz e irónica a la propiedad privada, a la constitución familiar y a las instituciones en general.
Un repartidor de drogas, una prostituta con una pierna ortopédica, una tucumana recién llegada a la ciudad, una joven de clase media, una particular asistente social y hasta un perro son la extraña fauna que componen esta particular pieza de Norman Briski en la que un grupo de okupas de una casa deben conformarse como familia para obtener la escritura de la misma. Pasión, amor, humor y crítica social se hacen presentes en este “sainete cósmico” como lo denomina su autor.





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