Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Miguel Amestoy, Patricia Rey
La obra lo toma a Discepolín luego de suspender, una vez más su función de “Blum”. Quizás fue esa la última, quizás. Pero este es un Discepolín ya agobiado por el repudio de tantos. Demorado más de la cuenta en su camarín, queda encerrado por error en el teatro; no está solo. Una joven, aspirante a actriz que fue a verlo, quedó con él. Así, dos desconocidos entablan relación por espacio de una hora,estos dos seres se encuentran y hablan, juegan, ríen. Estar junto a un desconocido, a veces, es tan parecido a estar solo... Lo visitarán también viejos y no tan viejos recuerdos: Armando (su hermano), Homero Manzi, Osvaldo Miranda.

Contexto histórico-social
La historia tiene lugar en Buenos Aires, durante el año 1951. El peronismo buscaba su reelección; a tal efecto organizó un ciclo radial en el cual distintos artistas prestigiosos debían, en pocos minutos hablar a favor del gobierno. El guión era de Abel Santa Cruz. Discepolín fue convocado. Al principio no quería, pero... quiso. Pronto abandonó el texto de Santa Cruz para desarrollar sus monólogos con gran ironía y talento. Nació así Mordisquito, que no era Discépolo sino a quién él se dirigía: un oyente imaginario y antiperonista. Su repercusión fue tal que todos lo oían, los peronistas y los antiperonistas. Pero se ganó el repudio de aquellos que no simpatizaban con Perón y no podían perdonarle su apoyo al régimen. Perdió amigos de toda la vida, sufrió agravios de desconocidos. Su obra “Blum”, con más de 500 representaciones, empezó a ser boicoteada: compraban entre pocos todas las entradas para que a la hora de la función estuviera el teatro vacío. No lo soportó, decidió bajar “Blum” para recluirse en su departamento, ganado por una fuerte depresión. Pocos meses después, ese mismo año, falleció. Fue el 23 de diciembre de 1951.
Clasificaciones: Teatro




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