Sábado, 22 de Octubre de 2016

De Jorge Cerchiaro

En un momento en el cual el delito parece adueñarse
de nuestros miedos con un incremento de nuestra inseguridad y un tema
tan vigente y cuestionado como son los menores infractores, aparece
esta obra para captar la tragedia montevideana, una problemática
social que golpea nuestra sensibilidad. Ambos personajes plantean dos
mundos totalmente opuestos donde presentan con intensidad los
diferentes argumentos que separan, pero también, inevitablemente, atan
estas dos partes del conflicto social. Victima y victimario
intercambian sus papeles en una vuelta final que los iguala en la
condena que todos cumplimos, y los propone como imágenes especulares
invertidas que pugnan (y repugnan) por reconocerse. Una de las
virtudes del texto es devolvernos los matices, los grises,
claroscuros, combinando el realismo de un tema muy candente, con una
buena cuota de imaginación. El tema no concluye, el final puede ser el
principio.
Un menor de 17 años interrogado en un locutorio luego de haber sido
llevado por la policía, por un delito de crimen agravado (asesinato de
una persona adulto mayor) que el joven niega. Los cuestionamientos del
hombre al menor hacen que el joven reaccione de múltiples maneras e
incluso cambien de roles, recolecten historias pasadas de experiencias
de vida hasta llegar al límite de la violencia psicológica, verbal o
física.
Es una pieza teatral de mucha tensión con notaciones de humor y
sensibilidad en momentos de mayor intensidad.

  • y después que...?y después que...?
Clasificaciones: Teatro




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