Martes, 22 de Noviembre de 2016

De Laura Valencia

Obra de teatro que narra la vida trágica de Elisa Brown.

“La melancolía no es tanto la reacción regresiva a la pérdida de un objeto como la capacidad fantasmática (o alucinatoria) de mantenerlo vivo como un objeto perdido” PIERRE FEDIDA

Toda obra de arte se encuentra inacabada; esta que aquí reseñamos, además, está en proceso de inacabarse. Ese proceso tiene algunos hitos datables. Nació de la convocatoria, en 2007, del ciclo provincial El teatro y la historia¸ cuyo anhelo tendía a investigar en la potencialidad dramática del pasado argentino. El desafío nos comprometió y elegimos trabajar sobre una de nuestras obsesiones: la guerra marítima de la Independencia, los corsarios, los diálogos patrios del desencuentro: ese mismo año estrenamos Mar de Fondo; en el 2008 elegimos la vida trágica de Elisa Brown, la hija del célebre almirante irlandés. La historia es sencilla, mas no su mitología. Sucede durante la guerra contra el Brasil, en 1827. Un marino escocés se ofrece para pelear por la independencia argentina; conoce a la hija de Brown, se compromete con ella, pero todo termina en tragedia: luego de ser herido, Francis Drummond muere, desangrado, en brazos de su futuro suegro. Elisa Brown parece soportar lo que padece, pero muere ahogada meses más tarde, enlutada de novia, el día que se iba a celebrar la boda. Mientras se embebe en el agua canta: «Pinto sueños lentos, que manan del río, como pan mojado en leche. Este es mi sueño, que hoy agrego.» Sobre el fondo difuso de esta historia ignota, tramamos una obra que titulamos, inicialmente, Una promesa, y que versionamos varias veces. Adoptó la forma de un semi-montado, de video, de un conjunto de fotografías y, naturalmente, de obra teatral. Como tal la estrenamos en La casa de las tías, en 2010. Esta versión que ahora presentamos es otro nudo de ese rizoma, acaso su nudo más enigmático. La historia de Elisa Brown está amillonada por el mito; nuestra tarea no fue desnudarlo; quisimos habitar su poderío simbólico y su actualidad dramática. Oscar Wilde escribió que solo las personas superficiales no juzgan por las apariencias. Esta obra es el borrador inicial de esa superficie visible, las imágenes más firmes que aun resplandecen de ese acontecimiento estético. Laura Valencia - Septiembre de 2012

Clasificaciones: Teatro




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