Martes, 19 de Enero de 2016

De Mariana Paz

Mujeres que esperan el circo varadas en el camino. Bailando se miran, esperando que las miren, como espectadores, en un encuentro silencioso, desértico, donde los grillos y el viento se convierten en taladrosos ruidos; pero la radio les susurra, como en un abrazo, y les dice: empecemos de nuevo, mañana será otro día."

En su permanente búsqueda de una dramaturgia del movimiento, Paz junto a las intérpretes se han propuesto explorar en las técnicas y aparatos de circo una matriz estética para el desarrollo de un lenguaje circense contemporáneo en fusión con la danza y el teatro.

En un pueblo alejado de la civilización ruidosa y cibernética, La flor, una camioneta-casilla rodante, se queda varada en un paraje desolado y alejado del camino con tres artistas de un circo. Ellas son: Rosina, la encantadora de pájaros y adivina. Azul, la domadora de serpientes. Cristal, la contorsionista que hipnotiza con su danza. El único contacto que tienen con el resto del mundo es una radio que sin­toniza música a través de un programa radial. "Pájaros y Pollos" transcurre en ese lugar, en ese sin tiempo mientras esperan. "La espera es una excusa para repasar sus vidas como artistas de circo. Ellas son como pájaros en momentos o pollos en otros, entre lo etéreo y libre, y lo mundano y útil.", dice la directora del espectáculo.





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