Jueves, 14 de Enero de 2016

De Christian Andersen

Un emperador muy presumido vive en su palacio rodeado de espejos y de sus asistentes que bailan al son de sus caprichos. Tiene un solo propósito: estar siempre a la moda. Su vanidad lo ha llevado a malgastar el dinero de su gobierno a tal punto que su pueblo esta casi en ruinas.
Pero un día caen en una ingeniosa trampa que le tienden dos oportunistas que llegan de improviso a sus tierras. Con artimañas engañan al emperador y a su corte diciéndole que ellos confeccionan una tela invisible que solo pueden ver las personas inteligentes.
A partir de ahí el emperador, sus asistentes y estos dos personajes caerán en un remolino de mentiras, disparates y risas que terminará desencadenando en un final inesperado para todos.
El cuento clásico de Andersen llevado al teatro. Adaptado para chicos de todas las edades, con una puesta sencilla apta para cualquier espacio. Una obra donde se pone de manifiesto hasta donde llegamos cuando no podemos pensar más que en nosotros mismo. Y cuánto repercuten en los demás nuestras acciones.





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