Jueves, 27 de Octubre de 2016

Al frente, Isabel I de Inglaterra y Lord Enrique.De repente, Lord Enrique sostiene en sus brazos a Isabel I de Inglaterra en su recámara, perjurándole que la ama más que a cualquier otro ser sobre la tierra, y que lo demostraría así fuese tullida y llagosa.

La escena repleta de amor y pasión desbordada es la antesala de la ambición por el poder a toda costa. Mas, la reina tiene un secreto y es que es un hombre y no una mujer. Al desnudarse, el amante-vasallo reniega de su confesión, pero al ver amenazada su futura autoridad, acepta la nueva relación con docilidad renuente.

La doble cara de este personaje es la que se enfrenta a la doble personalidad de la reina creando la contradanza propuesta por el autor Francisco Ors, donde lo que se ve no es y donde todo podría llegar a ser reflejo de lo que podrían ser las cosas

Clasificaciones: Danza




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