Jueves, 28 de Enero de 2016

De Pilar Beamonte, Ana Garat

“Nada en la naturaleza tiene un contorno definido. Toda imagen se observa frente a otra y cada límite se desvanece de manera tan sutil que no puede distinguirse dónde termina uno y comienza otro.
Un cuerpo en movimiento, multiplicado por sus tantos puntos de vista, produce infinitas imágenes. Al fundirse en el espacio escénico, el cuerpo se abstrae para formar parte de un paisaje de relieves y texturas. Los contornos se confunden y la percepción se altera, los volúmenes se distorsionan y los entramados kinéticos sugieren tantas imágenes como observadores puede haber.
Estereoscópica se construye a partir del diálogo que se oculta entre la subjetividad de la percepción y la distorsión de los contornos. En esta dualidad entre decisión e indecisión, entre pérdida y encuentro, cada mirada construye su propia imagen.” Ana Garat





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