Domingo, 06 de Noviembre de 2016

De Helena Nesis

Seis estudiantes deberán pasar un sábado entero en la escuela como castigo por su mala conducta. La justicia escolar caerá sobre ellos para normalizarlos, para que vuelva el orden. El objetivo de los maestros, la autoridad, será que aprendan buenos modales.

Apuntados como pequeños criminales del aula, deberán soportar el castigo. ¿La tarea? que redacten en una nota cuál sería la conducta adecuada que de ellos se espera adentro de la escuela..

Estarán acompañados y vigilados por la directora, que aparecerá y desaparecerá de la escena.

Son seis y bien diferentes. El uniforme no pudo igualarlos ni domesticarlos. Sin embargo, la fuerza de esas diferencias logrará unirlos en el único aprendizaje real por el que transitarán en el aula: el de la tolerancia.

Encontrarán su identidad y decidirán defenderla dejando atrás prejuicios sobre el otro y sobre sí mismos. Surgirán lazos de solidaridad, amor y unión, hacia la construcción de un lugar común.

Desde la obra, se abren dos lecturas: la de la autoridad convertida en autoritarismo, y la de la juventud rebelada, irreverente.


Clasificaciones: Teatro




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