Jueves, 14 de Enero de 2016

La obra relata las distintas situaciones que se generan durante el reencuentro de una ex pareja. Luego de cuatro meses de separación, Antonia y Leopoldo se reencuentran en un interior, un espacio donde todo está por duplicado, mezcla de recuerdo y actualidad, de sueño y de vigilia, de imaginación y realidad.

Es una propuesta de gran contenido coreográfico y musical que fusiona el lenguaje del teatro físico y el lenguaje del circo, explotando al máximo las aptitudes que ofrece "lo acrobático" para crear una poética propia, singular, nostálgica y emotiva.

La destreza y la plasticidad del circo están al servicio de la acción dramática.

Una habitación donde todo es doble, dos mástiles de seis metros, dos aros colgantes, dos camas y dos banquetas.

Un espacio doble. Dos espacios juntos. Dos espacios paralelos. Un espacio dividido en dos, dos espacios fundidos en uno. Un espacio, dos identidades. Dos personas, dos personalidades, dos temperamentos, dos cualidades, dos realidades, dos espacios, dos mundos, dos cuerpos en un espacio doble.

La música variada y exquisita nos transporta por distintos climas a lo largo de la obra; por momentos acompañando y sosteniendo y por momentos como protagonista. Tocame y no me mires se sumerge en un mundo donde los distintos matices de la personalidad masculina y femenina se funden, se entremezclan y se distorsionan.





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