Jueves, 21 de Enero de 2016

Dos jóvenes amigos. Un objetivo: robar un banco. Ellos mismos son sus obstáculos. Atravesados por el miedo y la ansiedad de su propia existencia, llegan a un punto de inflexión donde el relato cambiará de rumbo. El proceso de investigación de la que surgió la obra se inicia con algunas mínimas pautas de trabajo: un espacio con características propias – un ángulo de 90 grados que se abre hacia el frente en dos paredes de reboque grueso – un dispositivo de luces donde se destaca la penumbra y un mundo suburbano que se propone contar. En este mundo aparece como una posible referencia externa, la literatura de Roberto Arlt, particularmente la novela El juguete rabioso. El proceso de creación consistió entonces en una construcción de relato en base a improvisaciones. En esta interacción de los actores se crea un universo en el que texto dramático (dramaturgia) y relato escénico (texto espectacular) no pueden separarse; ambos elementos forman parte de un devenir escénico en el que cada elemento reclama su lugar en la obra, sin que una mirada exterior al relato lo imponga. Esta propuesta da origen a una estética austera, despojada, en la que los objetos que aparecen, son los mínimos y los fundamentales para sostener la narración. El soporte de la historia esta en las actuaciones, y en las subjetividades que ellas engendran. Boqueteros se mostró semimontada en el año 2001 y 2002 en el Teatro de Operaciones en ciclos de teatro de taller. En el 2003 fue seleccionada para participar en el IV Festival de la Muestra, en el marco del IV Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. Hará funciones durante octubre y noviembre en el Teatro de Operaciones, en carácter de estreno.




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