Martes, 19 de Enero de 2016

De Julián Arenas
Hay una historia reciente vivida por todos los argentinos que parece haberse superado. Es una mentira. Hay personas que no pueden superar el dolor producido porque no encontraron justicia, ni paz. Ya no hay escapatoria para ellos, la memoria se volvió una máquina infernal que los lleva a lo peor de si mismos. Dos hombres se encuentran, deciden que el mundo ya no es un lugar habitable, se aíslan, se encierran por propia voluntad y de esta manera creen que hallaran un poco de tranquilidad. No es así. Empiezan un juego perverso, donde la única manera de comunicarse es mediante palabras. Palabras aisladas que parecen no tener sentido. Pero lo tienen. Encierran una historia, un significado especial. Un destino fatal y común para los dos...




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