Viernes, 15 de Enero de 2016

De Jazmín García Sathicq
El desarrollo de la historia comienza cuando Dolores y Soledad se encuentran en un baño de estación de tren abandonado. Dolores llega a este espacio a encontrarse con su amiga Dulcinea, a quien llamó desesperadamente por teléfono, después de un accidente de incendio que ella ocasionó “sin querer” en su lugar de trabajo. Debido a este accidente ella pidió a gritos a Dios “ agua”, y desde entonces no para de caerle agua. Dolores llega desconsolada y se siente muy perturbada por esta bendición-maldición divina. Al encontrarse con Soledad “cree” que es su amiga Dulcinea, y comienza el juego. Soledad, aquejada en su escondite, y en constante represión de sus impulsos asesinos, ha amordazado e intentado asesinar a Dulcinea cuando ésta llegó al baño. Dolores convencida de que Soledad es su amiga, Dulcinea, comienza un juego de burla e ironía; y Soledad no sabe muy bien qué hacer, ni cómo accionar; ya que la presencia de Dolores representa para ella el peligro de ser descubierta y denunciada . En un constante devenir, no lineal y a veces caótico, el espectador ira develando quiénes son, por qué están ahí, y qué es lo que les pasa. “Hasta que el agua me lleve” se trata esencialmente de la expresión de sentimientos de tres personajes, que representan los dolores arquetípicos del hombre actual, cuerpo y alma aquejado por el dolor y la soledad en un ser asediado de miedos y de un angustiante vacío existencial donde ya ni “el cuerpo alcanza para identificarnos”. Queremos que el espectador se conecte con estos temas a través de una puesta que despierte sus sentidos, se identifique y al mismo tiempo pueda reirse de lo mismo que sufre. Una estación abandonada... Dos amigas... Un abrazo, un refugio... Emociones desencontradas... Una absurda comedia del trágico vacío que llevamos dentro.




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