Domingo, 16 de Octubre de 2016

De Roberto Tito Cossa

La acción se ubica en un bar del sur de Buenos Aires, mejor dicho en una "imaginaria" versión de un bar de los años 30. El ambiente es irreal, en un tiempo indeterminado. El único lazo de este con el mundo real, es el afuera, y que se insinúa con el ulular de las sirenas.

En una de las mesas están, Alsina, el poeta, intelectual europeizado y Balmaceda, ex boxeador, hombre del pueblo simple y campechano, que juegan al truco, juego de engaños y mentiras. Ambos han superados los 50 años largos y tiene casi la edad de la crisis política de Argentina a la fecha de su estreno (1980). Estos ya llevan jugados 202.928 partidas de truco. Un número evidentemente absurdo, como lo son sus propias existencias también casi irreales.

Sus temas de conversaciones son banales. Alsina, declama pensamientos propios y ajenos, e intenta imponer al inocentón Balmaceda estos conocimientos a través de frases y clichés, sobre todo lo que ocurre en el mundo. Balmaceda, no siempre comprende los dichos de su amigo, quien reacciona, descalificándolo. Aun así, Alsina logra el sometimiento del fracasado Balmaceda, quien solo cuenta en su haber, un victorioso triunfo en sus años de profesionalismo, noqueando al Torito Mazzarone. Balmaceda intenta en el transcurso de la obra irse del lugar, pero siempre se arrepiente cuando se acerca a la puerta del bar y vuelve al eterno juego del truco. Esto se repite durante toda la obra. El "afuera" marca una importante dificultad que Balmaceda no se atreve a vivir.

Desde un lugar "mágico" al fondo del bar, hace su ingresan dos figuras irreales, Carlitos, acompañado de Ivonne, vieja prostituta francesa. Carlitos, típico cantor de los años 30, que vuelve después de haber vivido en Paris 40 años. También es escritor de letras, quien aun no ha logrado escribe "su" tango, y por eso regresa para lograrlo en su ciudad, donde busca un viejo criado, que lo reciba en su regreso. Es evidente que este personaje está absolutamente "devorado" por la pasión del tango y es permanente la evocación del gran ídolo, del momento Carlos Gardel, de cuya imagen hará uso y desuso, donde la pareja está dispuesta a hacer cualquier cosa por sobrevivir.

Al inicio ambos grupos no se relacionan, Carlitos está ocupado en describirle a Ivonne el Buenos Aires que dejo, donde el trío más famoso del sur, con El Mocho, El Pardo Augusto y Traverso, imponían respeto y miedo por sus valores. Cuando Carlitos descubre que un grupo (Alsina y Balmaceda) ocupan la mesa del trío, los increpa y la relación se vuelve violenta y para calmar los ánimos insta a Ivonne que cuente como conoció a Gardel. Esta de la malas ganas, lo hace: "Estaba tomando con mi tía Françoise un refrescado de horchata en el Café de La Paix, cuando entró Gardel, lo mire, me miró, y me tuve que acostar con él". Esta modifica las relaciones enfrentadas del principio y se establece una nueva relación más acorde a los planes de la pareja donde Ivonne es la carta de mayor valor en este juego de Carlitos.

Aislados en su falso mundo, de individuales y colectivos mitos, los 4 personajes se proyectan en otros cuarentas años en Bs. As., donde se cruzan los comentarios sobre la realidad socio-política de esos tiempos. Perón, su primer triunfo, posteriormente su exilio, bombardeos de Plaza de Mayo, su regreso del exilio después de 18 años, y todo lo que devino después. En este tiempo, el famoso trio ha desaparecido.

Carlitos vuelve a partir, por otros 40 años, en busca de ellos. Mientras los dos habitués continúan con su eterno juego de truco.

Balmaceda intenta una vez más irse, pero lo que intuye ocurre afuera, lo hace regresar a la mesa diciendo que está nevando. Alsina, gozoso exclama "Como me gusta Buenos Aires, cuando nieva!". Traspolando Bs. As. con Paris. Ellos siguen eludiendo la realidad que esta acosando esta cueva de mitos y mentiras, que ellos persisten ignorar.

Esta obra es una metáfora que a través de la utilización de la cultura de mitos y códigos ciudadanos, el autor nos entrega esta aguda y sagaz crítica, a la sociedad que nosotros, los argentinos vivimos.

Esta obra posee una abundancia de significados susceptibles de interpretaciones no siempre coincidentes. Es por lo tanto, una obra abierta, en el más genérico de los sentidos.

Apto a partir de 12 años

Duración: 85 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos




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