Viernes, 15 de Enero de 2016

De Patricia Espinosa, Román Podolsky
Versión de "Las criadas" de Jean Genet. “Las Mucamas” es un escenario donde tiene lugar un enfrentamiento de clase, sublimado a través de un siniestro ritual en que dos mucamas representan una y otra vez el asesinato de su patrona. En este delirante juego teatral, que las ayuda a calmar sus frustraciones y a canalizar de alguna manera su propio autodesprecio, ambas se las ingenian para ocupar alternadamente el rol de “la señora”. Clara y Solange - dos huérfanas destinadaza servir y a envejecer sin hacer disfrutado nunca de su juventud – están sometidas a su bella y elegante ama por una mezcla de envidia, amor erótico, odio profundo y veneración. Clara y Solange se espejan una a la otra y a la vez se esmeran en absorber el reflejo la señora. En su delirio confunde a la mitificada Evita ( la gran señora de los Argentinos, para los peronistas fieles) con esa hermosa mujer que las humilla y las desprecia aún haciendo alarde de su supuesta generosidad. Las mucamas imitan a la señora y desean convencerse de su bondad y dulzura. La señora, en cambio, detesta todo lo que sea ajeno a su círculo de ostentación, lujo y placer. Odia el peronismo pero lo disimula por conveniencia. Ella también está un poco trastornada y, a su manera también intenta imitar a una mujer que está muy por encima suyo, la propia Evita. Pero su Imitación, aunque seria, recuerda a la de una mala actriz. Estas mucamas no están preparadas para rebelarse contra sus patrones. Su reacción no es un gesto social, ni una acción revolucionaria o reivindicatoria; más bien está teñida de nostalgia, envidia y autodegradación. Cuando intercambian el rol de la señora, pasan de la adoración y la servilidad, al abuso y la violencia. No conocen otra cosa. Nadie las miró con cariño o siquiera con respeto, nunca. La figura de Eva, en cambio, le dio otro color a sus sueños, pero su abrupta desaparición dejó a estas mujeres sumidas en el más completo desamparo. Ya nunca podrán abandonar la casa por sí mismas, ni tomar las riendas de su destino. La muerte es la última señora a la que dedicarán sus vidas.




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