Lunes, 18 de Enero de 2016

De Leo Dyzen
Un hombre en un bar sorprende a los parroquianos con su testimonio y los hace su audiencia. Un hombre que está solo, y que necesita de los oídos de muchos otros para contar una historia que él sabe, que lo atraviesa, que necesita descargar en otros. Un hombre en la mesa de un bar, frente a una botella de vino tinto. ¿Un profesor, ex profesor? De pronto comienza a contar, no su historia, otra historia: los sueños de Herodes, de José, de Jesús. Habla también del asesinato de los niños de Belén. Una lectura diferente de la humanidad de Jesús: no es posible salvar a nuestros hijos de la tragedia a menos que todos los niños sean nuestros hijos, todos nosotros padres de los niños de Belén. “Mi padre mató a los niños de Belén, Qué locura estás diciendo, los mataron los soldados de Herodes, No, los mató mi padre, los mató José, hijo de Heli, que sabiendo que los niños iban a ser muertos no avisó a los padres...”




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