Domingo, 17 de Enero de 2016

De Fernando Lima

La ciudad que no para, una ciudad cosmopolita donde todos estamos a la búsqueda de algo. Con este punto de partida, el espectáculo busca una metáfora de nuestras existencias y de nuestras emociones, en una atmósfera onírica donde elementos del cotidiano ganan una dimensión lírica, cargada de simbología.Luchamos contra nuestras debilidades, intentamos encontrar nuestras capacidades, aprender con nuestros límites. Conocer y reconocer nuestras barreras y superarlas.
Cada uno de los bailarines recrea con su trabajo personal y visceral paisajes interiores, buscando el poético y el onírico.

¿Adónde va el patrón?
No lo sé –le dije- simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta. ¿Así que usted conoce su meta? – preguntó.
Sí –repliqué- te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta. (Franz Kafka)





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