Miércoles, 20 de Enero de 2016

“Un nombre en la línea” plantea una sucesión de escenas alrededor de los conflictos de un matrimonio y sus tres hijas. Personajes por lo tanto aparentemente salidos de una típica y básica familia juegan sus relaciones El padre es un inglés flemático, atrapado a su propia flema inglesa. La madre vive frustrada por la inmovilidad y, aunque busca desesperadamente una salida, sólo consigue lastimarse. Tampoco las hijas logran evitar el perturbador efecto de esa forzada convivencia. Rose, “la mejor de la familia”, utiliza a todos para sus propios fines, a veces perversos y siempre ocultos tras gestos diáfanos y suaves. Dorothy comparte el problema físico de su madre y busca despejar las dudas sobre su origen. Jill, por último, habla otro idioma que el de su familia y obliga a todos a enfrentar sus propios espantos. Pero esa familia es una metáfora de un mundo más amplio y el espectáculo juega con la ambigüedad de los nombres y las palabras, de los objetos y de las relaciones que escapan de todo control, aunque se pretenda lo contrario. La familia como una geometría de líneas y marcas donde cada uno lucha por encontrar su nombre en la línea, pero ningún intento de salvación es válido. Todos están sumergidos, todos pertenecen al mismo mundo. Ese mundo donde se hace tan difícil que suene una música como escucharse, pero lo único indispensable sucede al final gracias a ella. La Compañía de Teatro Danza también participa del programa cultural de Metrovías “El Subte Vive”. Ha realizado numerosas giras al exterior (Italia, España, Holanda, Polonia, EEUU), llevando diferentes espectáculos.




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